Es curioso lo de las redes sociales electrónicas.
Si uno decide integrarse a una cualquiera, pasa por una especie de iniciación que puede venir de hijo a padre o de nieto a abuelo, ¿distinto a otros ingresos a pertenencia no?, así invertidos los términos, el mas viejo no es el mas sabio.
Siguiendo. La unción planetaria no deja de ocurrir obviando trámites burocráticos: abrir una cuenta, emitir una contraseña (solo se tiene un cómplice, las máquinas mundiales).
Si deseas cargar tus señas, saberes y donde habitas, lo haces, sino permaneces en las sombras,-solo para los otros nautas- no para la red computacional que puede rastrear tu ID, desde donde operas, etc.
Luego, si quieres le das nombre a tu cuaderno, y a desplegar hojas!
Pero, si después de cada idea o historia, interesante para uno, que brindas al público, un buen día descansas, no escribís mas, pues no es cuestión de escribir a tontas y locas, la comunidad pierde interés en tu blogg.
Uno a quedado en curiosa espera de concurrencia, como si fuera un programa de tv, y su medición de audiencia.
Entras a estadística, vas a público vuelves a vista general y nada..., ni un ingreso de casualidad en días...
Primero sorpresa, es para pensar...
Luego preguntas a tus mas cercanos, también bloggers, jóvenes que viven conectados, y no, ellos van con audiencia en alza.
Mi conclusión primaria es: si no alimentas constante y regularmente al planeta virtual, su mirada -aún reflexiva- resulta fugaz y mera ocasión de curiosear en tu mente, por puro gusto, cual un reality, y si no ofreces nada mas de tu cerebro no existís más.
Quizá debes transformarte en un redactor como de periódico, de oficio, para la vidriera, para que todos te conozcan, sin conocerte, sin que te merezcas un ajá! este viejo hilvana un par de palabras, o un puaj! cuanto lugar común.
Pues, entonces escribiré sobre y cuando me dé la regalada gana, y si vienen visitas ¡en hora buena!, y si siguen anónimas,"sin comentarios", sólo serán como gaviotas adentradas a la mar, que revolotean el mástil y siguen su camino como yo el mío.
Pues, entonces escribiré sobre y cuando me dé la regalada gana, y si vienen visitas ¡en hora buena!, y si siguen anónimas,"sin comentarios", sólo serán como gaviotas adentradas a la mar, que revolotean el mástil y siguen su camino como yo el mío.
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