Leyendo una National Geografic, aclaré ideas sobre el poder benéfico de las ciudades para grandes masas de población. En Brasil, por ejemplo el mejoramiento introducido en las favelas, mediante la presencia del Estado: policía, educación, sanidad, recreación, se bajó el nivel de violencia.En otros donde operan organizaciones delictivas, emplearan métodos combinados.
Por lo visto algo cambió en lo que va de este siglo, los arquitectos de la política - de todos los rubros- ya no pretenden imponer modificaciones sobre poblaciones pobres e indigentes mediante procedimientos casi militares.
La práctica mostró lo vano de querer "ponerse al hombro" villas y villeros.
Esta claro, que todos tenemos apego a nuestro pago chico, nuestro barrio.Mis orígenes, tus orígenes, mi familia, las familias, en suma los afectos, son fundamentales para los hombres.Entonces las políticas deben modificar - si se quiere radicalmente- mucho de esas vidas pero in situ, llevar civilización, para que sea en el seno mismo de esas barriadas que se forjen nuevos ciudadanos con maneras de vincularse entre si y con otros en igualdad y sin violencia.
AGREGADO del 19/03/13.-
Anoche viendo y escuchando a sacerdotes católicos en zona rural de Santiago del Estero, tomé una frase: "Una cosa es la pobreza y otra cosa es la miseria, los pobres nuestros(de ahí) viven con lo que tienen y pueden, en cambio los pobres de allá que no están ligados a la tierra que los vio nacer, se vuelven villeros y miserables".
Tienen mucha razón, lo dicho más arriba encaja con la manera de vivir en las villas.
Lo que se debe hacer con nuestros vecinos (habitantes de villas) es ligarlos a su nueva tierra, vengan de donde provinieren.
Quizás pueda hablarse de toda una escala y gradaciones: villa, barrios carenciados, emergentes, en vías de urbanización, etc., en estos asentamientos el estado algo debe implementar para integrarlos, y no para segregarlos.
Estos nuevos ghettos casi se parecen a aquellos pre segunda guerra mundial que despertaban en el resto ira, y ganas de acabarlos con baño de sangre, entonces introducir un cambio total va a despertar más compasión y comprensión pues irán tomando la fisonomía de conglomerado civilizado, como aquellas barriadas donde campo y ciudad se abrazan. Se sabe que cuando comiencen a civilizar los, el resto de los ciudadanos sentirán sentimientos y pensamientos positivos hacia las villas.
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