viernes, 4 de enero de 2013

Un sentido adios

Llegó del trabajo mi señora y dentro de una caja pequeña, trajo medio herido por perros callejeros, hermoso pichón de Benteveo o "bichofeo", desempolvamos una jaula nueva, que nunca tuvo habitante, y a resguardo de nuestros perros, con agua y muchas preguntas como qué darle de comer lo metimos a tiqui, yá entrado a nuestras vidas, nos devolvió como agradeciéndonos con dos de sus sonidos que me evocaron el campo.
Busqué lombrices del jardín, ante las cuales tiqui asombrado me miraba y las miraba sin entender.
Tiempos nuevos, a la pregunta por internet que comían estos bichos, una mujer publicó que en un caso similar ella preparó una papilla de lombrices, dogui, etc., pasé de cazador a chef para el pichón, y Ester a madre sustituta con fósforo como pico y él se alimentó y subiéndose de su mano al pecho se acurrucó para dormir.
Pasaron las horas, y de lejos llegaron los típicos cantos bicchofeo! de sus hermanos, el se alegró y respondió igual!.
En horas llegó a ser el centro de atención familiar.Bello, tranquilo ante humanos y cantor, tan cantor que a la noche cubrimos su jaula para que callara.
Ayer nos despedimos al salir a laburar, del bicho en su jaula, recoleto en la habitación mas interna de la casa.
Anoche al volver lo vi - la jaula en el marco de nuestra ventana del dormitorio- como dormido, en un rincón pegado al bebedero, seguí mi camino, en el ritual  desensillar y desenchufarme del trabajo y del viaje.
Mi mujer lo fue a buscar para darle de comer y él ya estaba como en un sopor, nada bueno, y sí, a los pocos minutos partió al nido de los pequeños buenos y hermosos pájaros como nuestro tiqui.Inmensa pena y congoja nos llamó a silencio, envuelto en una tela blanca y chiquita lo despedimos pero no lo sacaremos nunca de nuetros corazones.Chau tiqui

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