viernes, 31 de enero de 2014

ARRIBA DE LA TRINCHERA

Lento, el tren acerca el final del viaje...
las paredes imponentes encuadran recortan
la mirada choncándolas
se eleva casi sin proponerselo uno...
y ahí en un momento de quietud
la vieja fábrica se yergue aún...
desolada, vetusta con evidentes despojos
aquello aún útil desapareció...
callada esperando un destino que
quizás no llegue nunca
que solo sea morir de pie
Cuantas generaciones vivieron y
sufrieron
vivieron risas enojos o llantos
a su amparo
en su vorágine de crear
cambiar...
Hasta que alguno, algunos dijeron ¡basta!
Y partieron dueños empleados obreros
su entorno palideció
ya no era necesario darle luz brillo
o ruido humano...
vieja fábrica cumpliste
y te dieron un final sin fiesta...
El tren en marcha nueva,
por un momento te hizo compañía y yo también...

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