martes, 4 de junio de 2013

¿GERONTOCRACIA O CONSULTORES SABIOS?

Un día miré y vi a mi alrededor personas que duraban...
Me dije, yo también debo llegar, como ellos...
Pero hoy, que estoy llegando, me parece que me debo un brusco cambio de derrota.
No culpo a nadie, ni quiero dictar el que hacer de la vida, a veces las elecciones son casi una obligación.
Los dichos dicen telegráficamente corolarios de comportamiento y algunos se aplican ante la grandeza o decadencia de los hombres viejos.
El ciclo para hacer, adquirir, crear, imaginar, sentarse en el podio de la cima que mas nos plazca es corto. El tiempo luego tiende a variar caprichosamente...
El día a día , o el ahora tienen un valor concreto que antes no tenían, todo estaba en futuro...
En los comienzos - jóvenes - con rapidez hicimos nuestro nodo en cada estructura a que, sometidos por circunstancias ajenas o por elección personal, estuvimos en contacto.
Siguiendo la vida conseguimos entendimiento e idoneidad. Reflexión y profundidad siguieron al estudio o profesión...
La estructura fue colocándonos en sus diversas posiciones hacia arriba, costado o hacia abajo, dependiendo de vicisitudes o circunstancias, personales o de conjunto...
Como en la guerra el supremo momento es el combate cuerpo a cuerpo, ahí nada ni nadie es mas que uno mismo.
La mayoría de nosotros saludaremos a nuestros compañeros de ruta en el trabajo y saldremos hacia el merecido descanso y disfrute de ocio, o, actividad, pero eso sí inventada por nosotros mismos...
Luego la madre sepultura nos dará cobijo.
Los menos, de la mano de virtudes propias se transformarán durante cierto tiempo en sabios consultores, pues no hay mas virtud que el ser autoridad, por mérito de conocimiento.
Otros se las ingenian para durar, no sin astucia, picardía o habilidad para tejer con fuertes hilos sociedades o estructuras parásitas, dentro de otras. Y siguen en el candelero...
Disertan como si fueran iluminados, sus palabras no son palabras nada mas, son verdades inobjetables...
Inciden tras bambalinas, rosquean en las sombras, o se los ve en públicos actos enfundados en trajes con caras de triunfadores...
No se avienen al paso del tiempo, no dejan lugar a los que, jóvenes, con toda la polenta tienen el derecho de hacer su camino como le parezca y dejar su impronta para sus hijos y nietos.
Gerontocracia: un asco.  
    
    


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