viernes, 21 de noviembre de 2014

UNA ÉPOCA QUE TERMINA


Ante último día del cierre definitivo del Bufete de Angelito

Y cuántos recuerdos se agolpan en mi memoria!...

Viejos compañeros que ya no están ni en las oficinas ni en la vida...

Mi esposa y mis hijos que venían de paseo y ocupábamos una mesa en el saloncito arriba en el segundo piso, cuando ese Bufete bullía de personas de historias, cuando lo atendía toda la familia madre, padre, hermana, Angelito, el empleado que luego murió...

El recuerdo queda también para el viejo Carrito bufetero que recorría piso por piso oficina por oficina infaltable y en horario... y las colas bulliciosas que se formaban ante la mirada adusta, desaprobatoria de los jefes de entonces..., pero sin consecuencias, por que ellos a su vez habían esperado al carrito cuando jóvenes...

No es para menos... si se van con la "bajada de persiana" nada menos que cuarenta y tantos años entre las paredes de este viejo Edificio de Once! Ferroviario de cuna cobijo de generaciones... noviazgos, casorios, fugaces parejas, broncas, rajes, partidas al olvido...

Pesados silencios quedan... luego del denigrante operativo llamado "desratización", donde los pisos superiores quedaron como mudos testigos de la purga más atroz de hombres, mujeres y sueños, sin disparar un solo tiro...

Echados a la calle como perros, nuestros compañeros fueron arrancados del seno laboral y social, del que el boliche y el carrito de los Larocca eran sinónimo de tiempo de comer...

Dentro de una Mole devaluada fenece otra institución que los que la conocimos lunga, le guardaremos un grato recuerdo.

Sin embargo el Angelito seguirá aquí con otras labores, bien venido sea!.  



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